miércoles, 14 de mayo de 2008

Alejandro Teruel: Somos corresponsables en la construcción de esta nueva política de ingreso

Entrevista al Secretario de la USB


Jorge González Durand


Durante los últimos meses, el Núcleo de Secretarios de las universidades ha participado activamente en la discusión del nuevo sistema de ingreso que el Gobierno Bolivariano está construyendo sobre la base del diálogo con las instituciones de educación superior del país. Durante uno de esos encuentros charlamos con el Secretario General de la Universidad Simón Bolívar sobre su impresión de la propuesta del MPPES, la posibilidad de llegar a un consenso y sus expectativas de concreción.


¿Qué balance hace de estas reuniones sobre ingreso?

Creo que han sido unas reuniones muy positivas porque en general seguimos viendo que hay disposición al diálogo. Yo diría que todavía estamos hacia la búsqueda de un consenso tratando de recoger lo mejor de las propuestas que se encuentran sobre la mesa.


¿Cuáles serían hasta la fecha los principales consensos a los que se ha llegado?

El primero es fundamentalmente ampliar de manera significativa lo que son las capacidades de las instituciones de educación superior, que no es solamente aumentar la capacidad de las carreras tradicionales sino también diversificar la oferta para llamar la atención a nuevas carreras y la actualización de las ya existentes.


Incrementar la inclusión, pero con calidad y con prosecución. No se trata simplemente de abrir las puertas, sino que tiene que conservarse, e incluso mejorarse, la calidad de la educación tanto a nivel de educación media como a nivel universitario.


Otro gran consenso es la creación del Registro Único que ha contado con un respaldo muy grande porque todo lo que estamos hablando en estas reuniones sobre la exclusión requiere que contemos con datos concretos, reales para saber qué tan cerca estamos nosotros de lograr una inclusión, y dónde hay que atender con más fuerza.


Otro punto al que no se ha llegado todavía a consenso pero que se ha planteado en las reuniones, es sobre la propuesta que ha planteado muy bien el profesor Gustavo Mata. En mi opinión esa propuesta debe tomarse como un experimento en piloto. Es un cambio bastante radical y uno siente que es como un salto al otro lado del precipicio, y si logramos saltar al otro lado hemos hecho un gran avance, pero también hay un riesgo grande de caernos en el precipicio.


Entonces la idea es que, como experimento, vamos a tener una población de control y una población a la que se le aplica el experimento para después poder comparar y contrastar las dos experiencias y ver realmente en qué se mejoró, en qué no se mejoró y buscar soluciones. Sería llevarlo a un nivel de prueba piloto, para que una parte de las personas que ingresen a las universidades este año, entren por ese sistema, que sea una prueba piloto.


En la medida en que se demuestre que este nuevo esquema es superior, tiene sus bondades o está en el camino hacia algo mejor, entonces en esa medida podrá irse extendiendo en los próximos años que es la intención de llamarse piloto.


Otro de los consensos es la necesidad de avanzar en instrumentos diagnósticos para el sistema venezolano de educación en general, no solamente la educación superior. También existe la necesidad de separar el instrumento diagnóstico del tema de ingreso a la universidad. La misma medición de aptitudes académicas no tiene porqué hacerse en quinto año o antes de llegar a la universidad. Una de las propuestas es usar ese tipo de instrumentos en tercer año de bachillerato e incluso aplicar la misma prueba a nivel de primer año de la universidad, para poder ver y diagnosticar cómo está la situación de la educación en Venezuela.


Este instrumento nos permitiría saber si esos muchachos que, por ejemplo, ingresarían a la universidad bajo el nuevo esquema tienen o no tienen las aptitudes matemáticas si están estudiando ingeniería, tienen o no tienen los conocimientos de lenguaje si están estudiando carreras de humanidades o ciencias sociales.


También hay un acuerdo bien amplio, casi unánime para avanzar significativamente en un subsistema de orientación vocacional a lo largo de toda la educación (preescolar, primaria, secundaria y universitaria). La decisión vocacional no se puede dejar para un momento, o los cinco minutos antes de llenar la planilla de un registro. Es un proceso mucho más largo, mucho más extendido y requiere de mucho más cuidado.


¿Cree que se pueda poner en marcha este año el nuevo sistema de ingreso?

No lo sé, pero yo comparto la angustia de mucha gente con respecto a los tiempos. Ciertamente estamos muy concientes que el tiempo está corriendo y que la angustia de la gente es grande. Creo que si se implementa como un piloto, o un experimento sí pudiera darse el tiempo, podrían darse las condiciones para que esta propuesta se pueda revisar en la práctica y si tiene las bondades que se crea que puede tener, pues lo demostrará claramente.


¿Cómo evalúa el clima de trabajo en estas reuniones?

Muy cordial como es costumbre con el profesor Castejón. Muy positiva la apertura que hemos percibido. La idea de que realmente somos corresponsables en la construcción de esta nueva política de ingreso, el respeto a la diversidad, todo eso ha permitido llevar a una interacción muy enriquecedora.


Todos hemos aprendido de estas discusiones, una discusión que es constructiva y una controversia que es sana de donde están saliendo las coincidencias significantes. Y eso es lo que realmente me gusta de todo este proceso. Si esto tiene éxito y si realmente se logra el consenso que se espera lograr, este nuevo sistema de ingreso será una interesante creación que no tiene un autor único, sino un autor colectivo, integrado por las universidades, los Núcleos de Vicerrectores Académicos y Secretarios, la Opsu, el MPPES. Ojalá en este diálogo se puedan incorporar otros participantes importantes como son los propios interesados, que son los estudiantes.

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