martes, 5 de septiembre de 2017

¿Cómo cambiar el entorno?


Esta fue la última nota que escribí para la agencia IPS mientras cubría el Foro Social Mundial de Caracas en el 2006. Me costó encontrar un título. Al final puse "¿Cómo cambiar el entorno?" pero no quedé satisfecho. Acá el texto completo.
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Ciudadanía organizada actuando a escala planetaria
¿Cómo cambiar el entorno?

¿Cómo pueden los ciudadanos cambiar su entorno? ¿Son capaces los indígenas de Brasil de detener la destrucción del Amazonas?, ¿los cocaleros bolivianos modificar las políticas antinarcóticos?, ¿o las mujeres chilenas influir en el sistema judicial misógino? El debate y la polémica continúan en el Foro Social.

En muchas partes del globo hombres y mujeres, ciudadanos de a pie, están transformando sus realidades. Desde lo local hasta lo global cada días hay más ejemplos del poder que tiene un nuevo elemento en el escenario político internacional: la sociedad civil organizada a escala planetaria.

El tema fue abordado en el Foro Social Mundial, en el evento "Globalización, poder y desarrollo: el desafío de construir un nuevo orden mundial". Participaron como ponentes Samir Amin, reconocido intelectual egipcio; Luis Dulce, ministro brasileño; Lori Wallach de Public citizen y Kjeld Jakobsen del Observatorio Social.

Dulce planteó que cuando se habla de sociedad civil no se puede pensar solamente en los sectores populares, también hay que incluir a los sectores pudientes que pueden estar identificados con nuestros proyectos e ideas progresistas".

Para este brasileño la gran riqueza de este movimiento social es su autonomía y destaca que en los últimos años ha crecido su grado de articulación internacional.

¿Cuál debe ser el papel de la sociedad civil?
Lori Wallach de EEUU expresó que la ciudadanía organizada debe ser un contrapoder de los estados, debe exigir transparencia a sus gobernantes y sobre todo hacer propuestas alternativas al sistema actual. "Para que nuestros gobiernos puedan oírnos debemos hacerlo con los pies, marchando".

Juan Carlos Tavares, activista de la Red de organizaciones comunitarias de Medellín (Colombia), considera que la sociedad civil debe articularse, porque la globalización le está reclamando que no responda sólo a los problemas locales sino que comience a comprender también la transversalidad de sus luchas. "La globalización le está exigiendo a la sociedad civil, que se organice para que pueda actuar también globalmente", apuntó.

"Hoy en día los medios de comunicación tienen un papel fundamental, y la ciudadanía organizada puede servir de contrapeso al poder de los medios a través de los movimientos sociales. La sociedad no es local, sino global, todos estamos luchando por un mundo diferente", dijo Leonardo Timoteo Antunes, sindicalista brasileño integrante de Green Peace.

Tavares considera que no es posible un gobierno integrado por la sociedad civil. "Creo que la ciudadanía organizada tiene otro papel, más que de gobernar tiene la función de controlar y vigilar el ejercicio de poder de los gobiernos".

"Los movimientos sociales deben presionar a los estados -expuso la estadounidense Wallach-, claro que es más fácil enfrentarse a los gobiernos conservadores que trabajar y apoyar a los progresistas, pero ese es un reto para las organizaciones de base".

Ciudadanos en acción
Wallach comentó sobre "Nuestro mundo no se vende", una red ubicada en más de 60 países, integrada por sectores muy diversos de la sociedad civil mundial que ha logrado paralizar procesos de privatización de empresas estatales en todos los continentes.

"En el caso venezolano, las ONG's de mujeres hemos sido el hilo conductor en las políticas de género. Sin ser de los gobiernos, hemos trabajado con ellos para defender nuestros logros", señaló Adicea Castillo del Centro de Estudios de la Mujer.

"Algunas de nuestras conquistas en una materia legal son la Ley de Igualdad de Oportunidades y la Ley de violencia contra la mujer y la familia, etc. y todo eso ha sido gracias al movimiento de mujeres y la lucha que desde hace décadas hemos desarrollado", amplía Castillo.

En Brasil, recientemente Green Peace, gracias a los trabajos realizados en Mato Groso, brindó una ayuda fundamental al gobierno central en materia ecológica.

En el área alimenticia, la Red de acción contra plaguicidas y sus alternativas para América Latina (Rap-Al) es una ONG que está dando la batalla legal, social y política contra el uso de los transgénicos.

Maying Chang, integrante de la Rap-Al, explica que han impulsado demandas judiciales contra compañías en casos donde han muerto por envenenamiento niños y niñas de las zonas rurales. "Por ejemplo, en Perú murieron 24 pequeños por los plaguicidas y nosotros llevamos este caso a juicio y estamos dando la batalla legal".