miércoles, 14 de mayo de 2008

Xiomara Muros: Inclusión se trata de incorporar a sectores tradicional, histórica y culturalmente excluidos

Entrevista a la Secretaria General de la UBV


Jorge González Durand


Conversamos con la Secretaria General de la Universidad Bolivariana de Venezuela, profesora Xiomara Muros, sobre el nuevo sistema de ingreso que está construyendo el Ejecutivo Nacional con el aporte de las instituciones de educación superior del país.


¿Cómo avanzan las discusiones en torno al nuevo sistema de ingreso?

Estamos debatiendo sobre lo que debe ser el nuevo sistema de ingreso de los estudiantes a la educación superior en Venezuela. Ese debate tiene muchísimas aristas. Es un debate sumamente complejo, porque toma muchas diferencias, muchas visiones y perspectivas, que obviamente no compartimos pero que tenemos que lidiar con ellas.


Una de ellas es la noción que se tiene de “inclusión”. Para unos “inclusión” simplemente es abrir mayor número de plazas, para nosotros inclusión se trata fundamentalmente de incorporar a aquellos sectores de la población tradicional, histórica y culturalmente excluidos durante décadas.


Esto para nosotros también tiene otros desafíos que pasan por redimensionar la territorialidad de las universidades, la ubicación, los programas que administran, romper la exclusividad de las casas de estudio que están principalmente en la zona central del país donde sabemos que las universidades autónomas tienen un liderazgo fuerte. El reto es cómo romper en términos de lo que se concibe como la transformación universitaria para expandir su presencia a nivel nacional.


Allí hay oposición. Algunos en defensa dicen que estas universidades tienen estructuras, procesos y organizaciones sujetos a una región y un espacio determinado. Nosotros consideramos que eso se tiene que romper y avanzar para que las universidades autónomas y experimentales tengan presencia en todo el territorio nacional. Por supuesto, eso tiene grandes desafíos pero allí sí estuviéramos hablando de “inclusión”.


Ahora bien, la inclusión no solamente se queda allí. También tiene que ver el tema de cómo avanzar en la reconfiguración de los mapas curriculares para atender a las necesidades de las regiones. No es justo, por ejemplo, que los estudiantes tengan que viajar de manera permanente a las universidades donde están las carreras más tradicionales y más demandadas.


En consecuencia, si mantenemos este sistema en el cual estamos incorporados, apuntaríamos a ingresar en las carreras más demandadas a los estudiantes con mayor índice de rendimiento y, por ende, los estudiantes con menores niveles de rendimiento en las carreras más deprimidas. Esto, por supuesto sería una reproducción del sistema de exclusión que tenemos.


¿Sobre qué criterios debería hacerse la asignación de los cupos?

Hay actores que defienden una posición eminentemente cuantitativista con énfasis en promedios y rendimiento académico, nosotros consideramos que hay que incorporar índices o dimensiones del punto de vista cualitativo que tienen que ver con el comportamiento de las variables socioeconómicas. Esta trae grandes desafíos porque hay que avanzar en la definición de nuevos criterios de indicadores y romper con una concepción en términos de rendimiento y de cantidad que es el gran tema que está en la mesa de discusión.


El otro tema neurálgico es la necesidad de que otros actores se incorporen en este debate. Me pregunto cómo nosotros podemos avanzar y ser congruentes en el discurso y la acción. De manera reiterativa se oye hablar de la participación y el protagonismo, pero cuando vamos a la práctica concreta y real vemos que allí hay distorsiones. Justo ahora se está definiendo un sistema de esta magnitud y esta trascendencia y observamos que no hay participación de los estudiantes, las comunidades, las localidades, los consejos comunales, los movimientos sociales que se están estructurando y que no hay presencia de ellos en este debate. En consecuencia, no sabemos su perspectiva, no se consideran sus necesidades, sus visiones, y terminamos reproduciendo otra vez el mismo juego.


Yo creo que afortunadamente esos sectores, de manera tangible, visible y palpable, están despertando, existe una toma de conciencia, y esa toma de conciencia es producto de este Proceso Revolucionario. La gente está tomando conciencia, está asumiendo escenarios de participación y nosotros en la UBV estimulamos eso, nuestros estudiantes han reclamado de manera precisa y concreta una participación significativa en este debate.


¿Por último, existe la posibilidad de consenso entre las universidades y el ministerio?

Yo creo que es una tarea ardua, de largo alcance, una tarea que implica un pulseo y un debate permanente, pero en esa dirección vamos avanzando. En los escenarios que se están abriendo y las últimas reuniones que hemos tenido, ha habido un diálogo respetuoso, una capacidad de conversación y eso nos parece que es algo muy alentador y en esa dirección podemos avanzar.

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