jueves, 12 de julio de 2007

La batalla contra el hambre pasa por la reforma agraria

Ochocientos cincuenta millones de personas pasan hambre en el mundo. Cualquier iniciativa que desee atacar el problema de raíz debe abordar la reforma agraria. En este marco, la FAO realizará en marzo la primera Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR) en Porto Alegre, Brasil

Jorge González Durand

En una sala atestada de representantes de los movimientos campesinos de Latinoamérica y periodistas se realizó el Foro Mundial sobre la reforma agraria. Al encuentro asistieron Paolo Droppo en representación de la FAO; Fausto Torres de Vía Campesina y la CLOC; Miguel Rosseto, ministro de desarrollo rural de Brasil; Oscar Torres de la Plataforma rural por la tierra de Chile, Alberto Broch de la CONTAG de Brasil, entre otros.

A cinco semanas de la Conferencia Internacional de la FAO en Porto Alegre se hizo un recuento histórico de los esfuerzos de la comunidad internacional de abordar el tema de la alimentación y la agricultura y su relación en la lucha contra la pobreza.

Para Paolo Droppo, el hambre no es un problema geográfico sino estructural y es necesaria la reforma agraria para poderlo erradicar. “Dentro de la FAO no tenemos una visión compartida del tema de la reforma agraria, de allí la importancia de la próxima conferencia que se realizará en Brasil en cinco semanas”, agregó Droppo.

Esta conferencia tiene mayor participación de los movimientos sociales, incluso hay documentos de base como Soberanía alimentaria o Reforma agraria, justicia social y desarrollo sostenible que fueron promovidos y redactados por organizaciones sociales.

“Vamos a retomar el tema de la reforma agraria, pero ahora desde una visión más amplia que engloba los aspectos de la tierra, el territorio, los espacios, el acceso, la soberanía alimentaria, las semillas, para lograr a corto plazo un mejoramiento del nivel de vida en el campo”, expresó Fausto Torres.

Las expectativas de la FAO para esa reunión se resumen en tres puntos: (1) elaborar un portafolio de posibles iniciativas conjuntas; (2) elaborar un archivo electrónico sobre los sistemas de tenencia de tierra y (3) crear un observatorio de especialistas internacionales en la materia.

Miguel Rosseto planteó la necesidad de retomar el proyecto de reforma agraria mundial y colocar el tema en la agenda política de los organismos internacionales. “Tenemos que trabajar para fortalecer los organismos multilaterales, pero estos espacios requieren profundas reformas internas con el objetivo de democratizar la toma de decisiones”, dijo Rosseto.

Alberto Broch expuso que la lucha contra el hambre no tendrá éxito si no se debate sobre la reforma agraria. “Ha habido avances, pero no estamos contentos, necesitamos avanzar más. La violencia en el campo es atroz. Todos los meses son asesinados dirigentes campesinos en manos de latifundistas. Eso no lo podemos permitir.”

Pocos avances
En América Latina la reforma agraria no ha avanzado de manera efectiva. En Colombia, por ejemplo, el conflicto de violencia interno ha impactado en la vida en el campo. María Plata de REMTE considera que la situación rural ha desmejorado en los últimos años con la administración de Álvaro Uribe.

“Con este gobierno de derecha ha habido un retroceso enorme y criminal en el campo porque los comandantes paramilitares han desplazado a punta de motosierras a los campesinos, indígenas y afrocolombianos de las tierras más productivas –plantea Palta–. Entonces lo que ha cambiado en este gobierno es que con la Ley de Justicia y Paz que garantiza la impunidad, se está instaurando una nueva generación de latifundistas, esta vez vinculados a las autodefensas y los narcotraficantes”.

María Plata señala de manera rotunda que “nunca ha habido reformas agrarias en Colombia, sino remedos de reforma agraria con la ley 200 de 1936 y la ley 135 de 1961, pero son remedos de reforma porque no se acompañaron de programas de apoyo a la agricultura rural y doméstica”.

En Brasil el Movimiento de los Sin Tierra y otras agrupaciones campesinas evidencian su malestar frente a las políticas implementadas por el gobierno de Lula.

Altacir Bunde del Movimiento de Pequeños agricultores de Brasil, expresó su descontento con los resultados de la reforma agraria durante el gobierno del PT. “Nosotros creemos que la reforma agraria está parada. Teníamos muchas expectativas, pero no hemos avanzado nada. Sentimos que Lula ha apoyado a las transnacionales y a los grandes latifundistas y se ha olvidado de nosotros, los campesinos y los sin tierra”.

“No se ha avanzado porque el gobierno mantiene una política económica neoliberal como en los años de Enrique Cardozo. Creo que ellos tienen que escoger entre apoyar a los campesinos o a los latifundistas, pero no es posible apoyar a ambos”.

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Este trabajo fue publicado en Terra Viva, publicación de la Agencia IPS durante el Foro Social Mundial realizado en Caracas en enero de 2006.
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