lunes, 5 de febrero de 2007

¿Hay homofobia y transfobia dentro de los movimientos de izquierda?

Jorge González D.

¿Se puede ser al mismo tiempo de izquierda y homofóbico, socialista y machista, comunista y xenófobo? Para la mayoría de los activistas homosexuales esto es un contrasentido. No se puede luchar por el hombre nuevo que propuso el Che pero “la mujer que se quede en la casa”.

En algunos países los movimientos progresistas han logrado entender que definirse de izquierda exige modificar ideas antiguas en torno a los homosexuales, las lesbianas, la diversidad sexual, el papel de las mujeres, etc.

¿Hay resistencia dentro de los movimientos de izquierda a trabajar el tema de la diversidad sexual?

Phumi Mtetwa del Diálogo Sur-Sur- LGBT no cree que haya resistencia sino bastante desconocimiento. “Sobre todo por esa separación ficticia entre las luchas ‘amplias’ y las luchas muy marcadas por identidades, por ejemplo, las del movimiento indígena, el movimiento LGBT, las mujeres, los afrodescendientes. Esas batallas a veces se ven como aisladas. Históricamente no existe un nexo que integre todas las discriminaciones. Entonces en el proceso del foro hemos creado dinámicas que intentan juntar las luchas de diversos grupos”.

Dana Galán, activista trans de Bolivia, sí cree que existe homofobia y transfobia dentro de las organizaciones de izquierda. “En estos movimientos sociales se van creando guetos cerrados que van excluyendo a los que no entran en la definición de quiénes somos la izquierda. Definirse de izquierda debería suponer compartir una ideología solidaria”.

“A nivel de las izquierdas, por lo menos en Perú, hay un proceso de autocrítica de la izquierda de los años 50 o 60 que veían con recelo y desconfianza estos movimientos de la autonomía de los cuerpos. Creo que ahora se cuestionan muchas cosas –plantea Paul Flores, activista gay peruano–. Tal es el caso del Partido Socialista de mi país que levantó una candidatura, bastante aplaudida en las internas, de una mujer lesbiana y el Frente amplio de izquierda promueve a una compañera trans. Entonces yo creo que esto es un síntoma de que las cosas están cambiando. Lo que no significa que tengamos el campo allanado. El reto es cómo lograr una nueva izquierda inclusiva, más diversa y plural”.
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