lunes, 29 de enero de 2007

Mi primer escrito

Crónicas de un novato
Historias de un aprendiz de periodista

La primera vez que publiqué un trabajo fue genial. Fue en un semanario que se distribuía de manera gratuita en Caracas. Fui a una entrevista con la editora. Ella me asignó un tema como prueba, y dependiendo del resultado, ella decidía si me contrataba o no.

El tema era el graffiti y los grupos de graffiteros en la ciudad. La cosa era totalmente nueva para mí. No tenía ninguna idea así que me fui a la biblioteca pública del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Ímber.

Busqué, busqué y busqué hasta que conseguí varios libros, artistas, de los ochenta, los noventa, la historia del graffiti, los tipos, el de protesta, el del Bronx y Brooklin… fue riquísimo. Después conversé con algunos graffiteros en varias partes de la ciudad.

Al principio me costó aproximarme a ellos. La verdad, les confieso, era que me daba pena abordar a la gente en la calle. Un periodista no debería darle pena eso, pero bueno… estaba aprendiendo.

Al final hablé con varios, la mayoría muy jóvenes, algunas muchachas. Fue muy sabroso.

Revisé la información que encontré, leí algunos trabajos de ese semanario para familiarizarme con el estilo y comencé a escribir. Fue una experiencia mágica.

A la editora le gustó mucho el trabajo.

Cuando fui a la siguiente reunión vi mi trabajo publicado. Se me aguaron los ojos y me traje como diez ejemplares para mis padres, familiares y amigos.

Me publicaron a la semana siguiente y me contrataron para que escribiera el tema central y la entrevista de la semana. ¿No era genial? Ellos me estaban pagando por publicarme. Era super extraño para mí. Yo sentía que debía pagarles a ellos por publicarme.

Duré poco tiempo allí. Salieron algunos de mis trabajos. Me encantó esa experiencia. Me asignaban temas, yo investigaba, escribía, entrevistaba y lo mejor de todo… me publicaban, ¡en el tema central y la entrevista de la semana! ¡Que sabroso es ser periodista!
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